Shalom

El año comenzó hace 26 días, y ya hemos regresado a nuestra rutina diaria.  Probablemente algunos ya han podido enfrentar serios desafíos en el trabajo, familia, con su salud, en sus estudios o problemas económicos. Hay situaciones inesperadas que generan un gran impacto y pueden generar cierta inestabilidad. Estas situaciones provocan cierto grado de ansiedad y preocupación. Las crisis son difíciles de afrontar, pero cada obstáculo es una gran oportunidad de madurar, aprendizaje y de crecimiento.  Aprende a convertir las crisis en situaciones de aprendizaje.

Puedes considerar las siguientes preguntas:

¿Qué puedo aprender de mí mismo?

¿Cuáles son mis fortalezas y mis debilidades?

¿Cuáles son esas áreas, que debo mejorar?

¿Cuál es la gran enseñanza de todo esto?

Hay gigantes que están merodeando tu vida y quieren capturar tus pensamientos. Algunos de estos pueden ser: la culpa, el fracaso, la tristeza y la ansiedad. Sabes, es importante que puedas renovar tus pensamientos. No permitas que los pensamientos negativos te dominen y tomen el control de tu vida.

Isaías 26:3 dice: “Tu guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado.”

Dios es nuestra gran fuente de fortaleza y paz. Esta es una gran promesa que aún está vigente para nosotros. Para poder obtener esta paz, nuestros pensamientos deben estar enfocados en Él.  Dios promete impartirte la paz que necesitas cuando cambias tu forma de pensar y depositas en Él toda tu confianza.

Este verso dice que El guardará, en completa paz. Cuando guardamos algo es porque deseamos que este en un lugar seguro, porque tiene valor para nosotros. Dios quiere alinear tus pensamientos de manera que puedas sentirte seguro, lleno de paz y tranquilidad. Porque eres importante para Dios.

Aprendizaje

Haz una introspección de las situaciones que has estado enfrentando. Toma lápiz y papel y considera contestar las preguntas a considerar.  Luego, acércate a Dios en oración y entrégale tus pensamientos, confiando en que Él te llenará de su inagotable paz.

Puedes decir confiadamente: Shalom, Dios es mi paz.

 

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